Las 5 claves de ‘La ballena (The Whale)’ con Brendan Fraser


    ‘The Whale’ (titulada como ‘La ballena’ en España) se estrena este 27 de enero en España. La reconoceréis como el retorno triunfal a las pantallas del desaparecido Brendan Fraser (que ahora se cuenta entre los nominados a Mejor Actor protagonista en los Oscars 2023), y por tratar la historia de un hombre varado en su sofá con 272 kg de carne encima.

    Ambas premisas son ciertas, y no tan alejadas entre sí como nuestro sentido común podría augurar. Charlie (Fraser) vive repitiendo un fragmento de análisis de ‘Moby Dick’, unas líneas que explican como Melville trató de retrasar, hinchándose a aburridas explicaciones náuticas, el momento de “explicar una historia triste, ni que sea un poco”. Confrontar la propia tristeza, dar la cara al dolor, a veces nos lleva a tomar caminos tortuosos. Charlie también tomó un paliativo amargo para superar la pérdida de su novio, quien falleció años atrás. El hombre comió, y comió, intentando ahogar sus penas entre cubos de pollo frito, pero el recuerdo de su compañero no desaparecía, disipándose eso sí entre los kilos de grasa que acumulaba (la cosa daba para una de esas películas tristes de Netflix para llorar a moco tendido).

    Con los años, evitar enfrentarse a la pérdida degeneró en un recordatorio constante del malestar, un obstáculo mucho más difícil de pasar por alto (él mismo, en alma, aunque sobre todo en cuerpo). Su peor obstáculo, uno que ni su buena amiga enfermera (Hong Chau, Girl Treu en ‘Watchmen’) puede llegar a sacar del medio, alguien que nunca podrá remediar la distancia que puso con su hija (Sadie Sink, Max en ‘Stranger Issues’). ‘La ballena’ explica cómo Charlie resolve, por fin, responsabilizarse de sus heridas y cómo, en ello, encuentra una forma de curar el dolor que ha causado en les demás. Aunque, lo comprobaréis cuando la película se estrene el 27 de enero (el mismo día que ‘Tár’, con Cate Blanchett como una de las candidatas al Oscar a Mejor Actriz de 2023), su redención no pasa por los caminos de la típica historia de autoayuda.

    1- ‘La ballena (The Whale)’, la desoladora obra de teatro de Samuel D. Hunter

        ‘La ballena’ podría convertirse en una de las mejores obras de teatro en el cine de los últimos 20 años al adaptar la dura obra homónima del dramaturgo Samuel D. Hunter. Hunter galardonado con la Beca MacArthur por su trayectoria, siempre interesada en la soledad, la esperanza (y la fe) y el reto que supone la empatía hacia los personajes difíciles. ‘La ballena’, estrenada en 2012, es quizás la obra más conocida de Hunter, que ganó con ella el Drama Desk, el Lucille Lortel, el GLAAD Media Award y estuvo nominado a los premios Drama League y Outer Critics Circle a Mejor Obra. También son suyas ‘A Shiny New Boise’, ‘The Few’ y ‘A Nice Wilderness’, entre otras.

        Kevin MazurGetty Photographs

        Pero el dramaturgo, nacido y criado en la pequeña ciudad de Idaho que envuelve el salón-mundo de ‘La ballena’, tiene una relación muy cercana con esta obra en explicit. Hunter ha hablado en varias entrevistas sobre su pasada adicción a la comida, su orientación sexual y su relación con el cristianismo y la paternidad. Dado lo private de la historia, explicó a IndieWire que fue muy estricto para con les cineastas que le propusieron llevarla a la gran pantalla: “Hubo otros directores con quienes hablé, pero ninguno quería contar la historia de la única forma que la obra pedía, contando una historia y viviendo con el tipo. Algunos querían obviar el guion, otros querían cambiar la perspectiva o convertirlo en algo diferente; y Darren [Aronofsky] fue realmente el único director que [me quería] en el set todo el tiempo. Esa es una experiencia muy rara para un guionista. Y no sé qué otro director, ciertamente no son los directores con los que hablé, querría involucrarme a ese nivel” (este tipo de colaboración no es insólita pero sí poco frecuente incluso para las mejores películas basadas en libros y novelas).

        Sin embargo, lo que convenció a Hunter de que Darren Aronofsky (‘madre!’) period el indicado para adaptarla fue una película incluso anterior a la escritura de ‘La ballena’. ‘El luchador’ de Aronosfky, y cómo trataba a su protagonista (Mickey Rourke, nominado a Mejor Actor al Oscar por ese papel), quedaron grabados en la cabeza del dramaturgo. Como contó a IndieWire: “La proximidad de tu vivencia con este chico period algo tan hermoso y profundo. Se sentía como si estuvieras viviendo con este tipo de una manera muy íntima. Y eso es lo que quería de la obra, si se conertía en una película”. Al autor, naturalmente, también le complació que Aronofsky se decantara por una puesta en escena de un solo espacio, tan teatral: “Al principio, hubo un gran momento cuando [Aronofsky] dijo: ‘Encerrémoslo en la habitación’. No muchos directores harían eso, porque es un riesgo, es un desafío”. Bueno, es lo que hace el buen cine de autor.

        brendan fraser y dwayne johnson

        LUCY NICHOLSONGetty Photographs

        2- El retorno de Brendan Fraser

        ¿Qué pasó con Brendan Fraser? Porque la “ballena”, lo sabemos, no es otro que la mayor promesa (efímera) del entretenimiento comercial de los años noventa, icónico gracias a ‘La momia’ y ‘George de la jungla’ y “gracias” a su progresiva desaparición de las grandes pantallas: una de las caídas más sonadas del último cine de Hollywood. Para ser sinceres, nunca Fraser gozó del favor de la crítica, pero se cube que su (muy cuestionable) estrategia a la hora de elegir sus proyectos fue el gran causante de que el actor quedara rápidamente plegado ante la sombra de lo que podría haber sido.

        El Fraser treintañero que lo petaba en taquilla haciendo de bonachón con pocas luces en títulos como ‘Al diablo con el diablo’ (una de aquellas películas que la crítica odia y el público ama) se estancó en el mismo tipo de papel y de producción, quedando relegado a papeles secundarios cada vez más anecdóticos porque todo el mundo lo asociaba ya con la parodia del tipo de personajes que lo habían encumbrado. Entre finales de los noventa y principios del nuevo milenio, pasó de atraer a repeler espectadores a las salas, dando márgenes de beneficios cada vez más mínimos.

        Y pasaron los años y los papeles eran cada vez menores. En 2004, Fraser participó en la ‘Crash’, de Paul Haggis, la ganadora del Oscar a la Mejor Película más discutida de los últimos veinte años (no obstante, ¿alguien se acuerda de ‘Crash’ por su papel?). El último éxito comercial de su carrera fue ‘Viaje al centro de la Tierra’ de 2008, una típica cinta à la Fraser que aunaba la aventura con agradecidos toques de humor. Luego, puf.

        brandan fraser

        Dimitrios KambourisGetty Photographs

        En 2018, Fraser acusó a Philip Berk, expresidente y miembro de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood, la organización responsable de los Globos de Oro, de “manosearlo y agredirlo” sexualmente en 2003. Berk, quien aún es miembro de la HFPA, ha asegurado que la historia que cuenta Fraser es una “fabricación whole” y que ya ha negado en varias ocasiones el incidente, llegando incluso a plasmarlo en sus memorias, donde asegura que pellizcó el culo de Fraser “en broma”. Sus falta de disculpas, cube Fraser, y el inmovilismo de la Asociación con respecto a su expresidente, fueron claves de cara a la ausencia de Fraser en los últimos Globos de Oro, en los que estaba nominado a Mejor Actor de Drama por ‘La ballena’.

        En el emotivo discurso de agradecimiento por su premio a Mejor Actor en los Critics Alternative Awards, el actor se dirigió a Aronofsky y a la oportunidad que brindó a su malograda carrera: “Estaba totalmente perdido en el bosque y quizás debería haber dejado un rastro de migas de pan, pero me encontraste”. Aronofsky, aunque inclemente, es también conocido por haber rescatado a otra estrella relegada al olvido. Recordamos como ‘El luchador’ supuso el retorno pletórico (aunque efímero) de Mickey Rourke a la primera división actoral, un resurgir que le hizo acariciar el Oscar de Hollywood. Hoy Brendan Fraser se cuenta entre los nominados a Mejor Actor Protagonista de los Oscars 2023.

        Tampoco ‘La ballena’ no supone la primera vez que Fraser aparece en una pantalla después del largo parón que ha seguido a su caída. Lo vimos, casi irreconocible, como oficial de seguridad John Gunter en la prestigiosa serie ‘The Affair’ y este año hemos podido seguirle bajo las órdenes de Steven Soderbergh en ‘Sin movimientos bruscos’, junto a Benicio del Toro y Jon Hamm, y en su agenda de proyectos futuros aparece ‘Killers of the Flower Moon’ (Martin Scorsese, 2022), junto a Leonardo DiCaprio, Robert De Niro, Lily Gladstone y Jesse Plemons. De ‘Killers of the Flower Moon’, de Scorsese, ya se ha dicho que “hará historia”.

        brendan fraser

        E! Leisure

        3- El disfraz obeso de Brendan Fraser

        En los clips de ‘The Whale’ encontramos a Brendan Fraser enorme, convertido en una auténtica “ballena”. Y, si bien el actor ganó algo de peso para el papel, pero el diseñador prótesis Adrien Morot fue el verdadero encargado de la increíble transformación del Brendan Fraser en un hombre radicalmente obeso. En una entrevista con Selection, Morot y él explican que, antes de empezar a rodar, creían que la mayor dificultad que encontrarían sería preparar el traje durante la pandemia, alejados el uno del otro y solo a través de llamadas de Zoom. Luego, cómo no, descubrieron que lo peor estaba por venir.

        El traje, impreso en 3D, estaba hecho a base de prótesis que pesaban (en whole) hasta 140 kilos y que requerían de seis horas de maquillaje para vestirse (durante el rodaje las acortaron a cuatro). Como dentro del traje el calor period insoportable, a pesar del sistema de refrigeración por agua que las placas tenían implantadas, cada vez que el actor se ponía el disfraz tenía que añadir, entre su piel y la goma, algunas bolsas de hielo para atenuar el calor. En la entrevista, explica que habitualmente gastaban unas cuatro o cinco bolsas de hielo al día. “Terminamos filmando durante 45 días, 45 días torturando al pobre Brendan”, cube Morot.

        Las piezas prostéticas, y eso es algo que no demasiada gente conoce, suelen desecharse después de haberse maquillado, así que muchas de las piezas faciales eran de un solo uso y se tiraban día tras día. De hecho, incluso de haberse podido aprovechar, el pelo de la barba de Fraser en la película debía crecer visiblemente, así que tuvo que trabajarse como prostético a parte: “Esa no period una barba falsa, cada pelo se pegaba individualmente y se afeitaba para que quedara esta imagen de crecimiento pure. Resultaba desgarrador quitarlo y tirarlo”. Además, la salud de Charlie a lo largo de la cinta se degrada. Morot explica: “Hicimos diferentes juegos de brazos y hubo una gradación en su coloration de piel y complexión para mostrar el deterioro de su salud. También teníamos eso para sus piernas, brazos y partes del cuerpo”. Las manos se vestían como guantes y las piernas, cuenta Fraser, “eran como botas que llegaban a la mitad del muslo”. Tenemos claro que ‘La ballena’ podría haber tenido el dudoso honor de entrar en nuestra lista de películas que casi matan a sus protagonistas en rodaje.

        El hecho de que Brendan Fraser se haya disfrazado de un hombre con obesidad mórbida, claro, despertó cierta controversia en redes a la salida del tráiler y las primeras imágenes. Se acusaba a Aronofsky de haber practicado fat-shaming (determinar el carácter de alguien a raíz de su peso, habitualmente para ridiculizarles), y de no haber escogido a un actor con obesidad actual para el papel. En una entrevista con NPR, Aronofsky se defendía así: “Estaba completamente sorprendido por cualquier controversia. Creo que ha habido esta larga y triste historia de películas que retratan a personas con obesidad como chistes, como personajes malvados y nunca como seres humanos […] Creo que la mayoría de las críticas se basan en lo que la gente ha hecho en el pasado. Y animo a la gente a que venga a ver la película”.

        4- Darren Aronofsky, entre lo humanista y lo sádico

        ¿Que quién es Darren Aronofsky? A nosotres también nos gustaría saberlo. Lo disperso de su filmografía puede unificarse solo gracias a lo intensos que son todos y cada uno de los planteamientos que mueven sus películas, desde el viaje existencialista de ‘La fuente de la vida’ (2006) hasta el terrorífico retrato de la autosuperación en ‘Cisne negro’ (2010), pasando por su viaje psicotrópico de crítica social en ‘Réquiem por un sueño’ (2000) o su odisea bíblica en ‘Noé’ (2014). Si algo tiene Darren Aronofsky es el músculo para la ambivalencia, para resultar tan exagerado y ridículo en sus ínfulas como complejo y innovador en su atrevimiento. “¿Es un pedante o un genio?”, nos preguntamos ante tal megalomanía. ‘madre!’, la invasión doméstica bajo la forma de metáfora religiosa que en 2017 protagonizaban Jennifer Lawrence y Javier Bardem, aún es de las películas más polarizantes entre la cinefilia contemporánea (y ojo a las críticas más salvajes de ‘madre!’).

        brendan fraser darren aronofsky la ballena

        Stefania D’AlessandroGetty Photographs

        Manu Yáñez, ya en su crítica de ‘madre!’ desde Venecia, reconocía la dispersión en la línea temática del cineasta pero explicaba que “pocos cineastas de la órbita del Hollywood precise pueden enorgullecerse de ostentar una obra tan compacta y coherente como la de Darren Aronofsky. Desde su ópera prima, ‘Pi, fe en el caos’, el cineasta neoyorquino no ha dejado de ampliar, película a película, el alcance de su proyecto narrativo y espiritual, basado en la representación laberíntica de concepts elementales: la dimensión trágica y elegant del amor, la concept del talento creativo como losa existencial y una concepción cristiana del sufrimiento como camino hacia la iluminación“.

        Bajo estos términos, y cinco años después del estreno de ‘madre!’, Aronofsky firma para el sello A24 con una de las películas que más darán de que hablar durante la temporada de estrenos previa a los Oscars (es decir, desde su lanzamiento, el 27 de enero, hasta la ceremonia celebrada el 12 de marzo). ¿Qué puesto ocupará ‘La ballena’ en nuestra lista de mejores películas de A24?

        ¿Qué depara el futuro para Darren? De momento, Deadline informaba recientemente de que el director volvería a formar equipo con Jared Leto, uno de los cuatro protagonistas de ‘Réquiem por un sueño’ (2000), para rodar un thriller llamado ‘Adrift’ (“A la deriva” en castellano). El proyecto se está preparando bajo el amparo de Blumhouse. Basada en una historia corta homónima de Koji Suzuki, autor de ‘The Ring’, ‘Adrift’ tiene lugar en mar abierto y sigue a un barco de pesca que descubre un yate abandonado con una extraña llamada de socorro. Cuando un marinero acepta tomar el management de dicho yate solo, mientras es remolcado hacia el puerto, descubre por qué los miembros de tripulación más experimentados lo consieraban un barco fantasma.

        réquiem por un sueño

        Artisan Leisure

        5- ‘La ballena (The Whale)’ divide a la crítica

        Una cosa está clara para todo el mundo: Brendan Fraser es lo mejor de la película. Fraser lleva semanas haciendo ruido entre los titulares cinematográficos del ámbito anglosajón. Antes del fin de año la mayoría de Asociaciones de Críticos de Estados Unidos lo habían nominado a sus premios, que suelen entregarse desde diciembre hasta febrero, y, de momento, ya se ha llevado el galardón a Mejor Actor por su papel en una decena de ocasiones. Hace unos días, con una nominación a los Globos de Oro y con tiempo por delante hasta los premios de la Academia, el actor recibía otra gran noticia: el Critics Alternative a Mejor Actor, en cuyo discurso expresó su gratitud por su regreso “a la primera línea del frente” como actor. Atención, si gana en la gala del 12 de marzo, puede dar pie a otro de los mejores y más inolvidables discursos de los Oscars, uno que quizás nos haga olvidar el bochornoso puñetazo de Will Smith, la estrella más “sincera” de Hollywood.

        Taylor HillGetty Photographs

        “Brendan Fraser, desde las profundidades de un aparatoso maquillaje prostético (a la manera del Gary Oldman de ‘La hora más oscura’), consigue componer un personaje que navega entre el pozo del desconsuelo, la bonhomía y la expresión de una ternura genuina“, señalaba Manu Yáñez desde Venecia en su crítica de ‘La ballena (The Whale)’. Ante una película completamente aronofskiana (dramática, intensa a más no poder), el actor, claro, es quien mayores elogios se ha llevado. Aunque, como concluye Yáñez: “Lástima que el potencial de complejidad de su personaje –un hombre bueno y cariñoso que fue capaz de abandonar a su hija a los ocho años– se vea lastrado por un guion empeñado en enfatizar su dimensión beata. Con un temperamento más próximo al tremendismo que a la observación mesurada, ‘The Whale’ camina hacia la luz dejando por el camino una estela de dolor y gloria”.

        Para con la película, que se estrenara en la Competición del pasado Competition de Venecia, las críticas son generalmente mixtas (aunque, decíamos, coinciden todas en que Fraser está de muerte). David Rooney escribía en The Hollywood Reporter que “el intenso drama de cámara nunca disfraza sus raíces teatrales, sino que las trasciende con la gracia y la compasión de la escritura y las capas de dolor y desesperación, amor y tenaz esperanza que se desprenden en la actuación central. Fraser nos hace ver más allá de la apariencia alarmante del corazón profundamente conmovedor de este hombre destrozado”.

        the whale la ballena

        A24, Protozoa Photos

        Para Christy Lemire de Roger Ebert, “es una película abominable, pero también cuenta con excelentes actuaciones. Se queda boquiabierta ante lo grotesco de su figura central, bajo la apariencia de sentimentalismo, pero también ofrece intercambios agudos entre sus personajes que suenan con una honestidad vigorizante. Es el tipo de película que probablemente deberías ver aunque solo sea para tener una discusión informada y reflexiva al respecto, pero también es una que probablemente no querrás ver“.

        Claro que han abundado también las preocupaciones al respecto del miserabilismo intenso de Aronofsky. En Polygon, Katie Rife apuntaba: “Para ser justos, algunas personas disfrutan de este tipo de miseria. Pero a estos espectadores también se les advierte que esta película no solo es difícil de soportar y es possible que sea dañina para algunos públicos, sino que también es un refuerzo egoísta del established order, que es una de las cosas más aburridas que puede ser una película”.

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